Hace 1 día.
27 agosto 2009
26 agosto 2009
21 agosto 2009
limon y sal
Tengo que confesar que a veces
no me gusta tu forma de ser
luego te me desapareces
y no entiendo muy bien
por qué no dices nada romántico
cuando llega el atardecer
te pones de un humor extraño
con cada luna llena al mes.
Pero a a todo lo demás
le gana lo bueno que me das
sólo tenerte cerca
siento que vuelvo a empezar.
Yo te quiero con limón y sal,
yo te quiero tal y como estás,
no hace falta cambiarte nada,
yo te quiero si vienes o si vas,
si subes y bajas y no estás seguro de lo que sientes.
Tengo que confesarte ahora nunca creí en la felicidad
a veces algo se le parece, pero
es pura casualidad.
Luego me vengo a encontrar con tus ojos y me dan algo más
solo tenerte cerca siento
que vuelvo a empezar.
20 agosto 2009
19 agosto 2009
12 agosto 2009
07 agosto 2009
06 agosto 2009
05 agosto 2009
04 agosto 2009
02 agosto 2009
No me abandones
Si, fui infiel. Si, fui cruel
Fui pendenciero, inconsciente y tantas otras cosas
No fui “Om”, ni fui “Zen”
Nunca fui dueño de virtudes como la paciencia.
Y sin embargo quiero significar cuánto más te puedo dar…
Te dí mis soles, te dí mis lunas.
Te dí mis noches de claras y oscuras.
Te dí mis penas, mis alegrías.
Te dí hasta todo lo que no tenía…
No me abandones hoy, mi vida.
No me abandones, todavía.
Yo no te hubiera abandonado por lo mismo
que tú me vas a abandonar…
Te dí mis sueños, mis pesadillas.
Te dí hasta todo lo que no tenía…
No me abandones hoy, mi vida.
No me abandones, alegría.
No me abandones, esperanza.
No me abandones, todavía…
Yo no te hubiera abandonado por lo mismo
que tú me vas a abandonar…
Dame otra chance, con un poquito de romance
y una buena performance, para que te canse’.
Pero no te asustes, es pa’ que te guste,
para que te encante, no pa’ que te espante!
No me abandones…
31 julio 2009
30 julio 2009
27 julio 2009
Estreno de Enemigos Publicos en Argentina

pagina oficial : enemigos publicos
Hay un gangster en el cine
Por Mariano Kairuz
La mejor escena de Enemigos públicos, la cacería de Dillinger (Johnny Depp) por Melvin Purvis (Christian Bale) según Michael Mann, transcurre dentro de un cine. El legendario gangster de los años de la Depresión, sentado en una enorme sala llena, asiste desde su butaca a las variedades del programa del día. Entre ellas, un anuncio del FBI al público, advirtiéndoles que John Dillinger, el criminal más buscado del momento, puede estar entre ellos. Pidiéndoles que observen con atención a sus costados, a derecha e izquierda. Que se cuiden, que denuncien. El público responde obediente, mientras el hombre más buscado asiste sin mosquearse al espectáculo coreográfico de las cabezas de los espectadores girando de un lado a otro, pasándolo por alto. A Dillinger, dice la leyenda, le gustaba correr este tipo de riesgos. Hay otra escena, bastante más adelante en las dos horas y media de película, en la que sale del refugio en el que se oculta de la cada vez más intensa pesquisa de Purvis y sus hombres, para entrar en la comisaría local. Una vez allí, a metros apenas de las fotos policiales de él y de sus secuaces, saluda a los hombres de la ley, se les pasea delante de sus propias narices, y luego sale del edificio como si nada. Dillinger, según Mann (que basó su guión en el libro de 600 páginas escrito por el periodista de Vanity Fair, Bryan Burrough), es el criminal al que nada le gusta más que aquello que hace. Un hombre con una vocación verdadera. Un hedonista y un adicto a la adrenalina. Mann, como antes el director John Milius, vuelve a hacer cool a uno de los asaltantes más violentos del siglo XX norteamericano.
El pulso que les falta a las escenas de los asaltos a bancos (o al menos que van a extrañar quienes hayan visto lo que Mann es capaz de hacer a la hora de filmar tiroteos, en Fuego contra fuego, Colateral, Miami Vice) parece tratar de suplirse “conceptualmente”, en esos momentos que buscan pintar al gangster como un tipo duro pero a la vez, en cierto modo, romántico en tiempos especialmente difíciles. “Vine por el dinero del banco, no por el de sus clientes”, dice Dillinger, rechazando los billetes sueltos que le ofrece un rehén circunstancial, manos en alto, en pleno robo. Esto no convierte a Dillinger en Robin Hood, pero si no les da a los pobres, tampoco les roba; sólo les roba a los bancos. Asesta sus golpes en el centro del perverso sistema financiero que años antes llevó al país al colapso. Es ladrón que roba a ladrón.
Así que cómo no va a caernos bien el tipo que vive de lo que le gusta, que les roba a los malos, que cancherea en la cara misma de la aburridísima ley (encarnada por el cada vez más aburrido Bale), y al que le gusta tanto el cine que hasta se manda a ver, con los federales en los talones, una película de tiros con Clark Gable a una sala en cuya salida lo espera la muerte.
Enemigos públicos Dillinger, atrapado por Johnny Depp
Un retrato fílmico del carismático ladrón, capturado por el actor del momento, se estrena este jueves
24 julio 2009
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"Hay pintores que convierten el sol en una mancha amarilla, y hay otros que con ayuda de su arte y su inteligencia convierten una mancha amarilla en el sol." Pablo Picasso
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