Tanto la avenida Entre Ríos, junto al Congreso, como la Del Libertador, que pasa por el Monumento de los Españoles, en Palermo, tenían esta mañana reducidos sus carriles debido a los preparativos para los sendos actos que se realizarán esta tarde en el lugar.
Frente al Congreso, donde a las 15 comenzará el acto que encabezará el ex presidente Néstor Kirchner, la avenida Entre Ríos tenía dos carriles cortados, porque allí se estaba montando el escenario donde hablará el orador principal.
Por otro lado, en la avenida Del Libertador se habían cortado cinco carriles donde también se preparaba el campo donde hablarán los miembros de la Comisión de Enlace del campo.
"Nuestra convocatoria no es competitiva, sino pacífica y familiar", señaló Biolcati; Buzzi acusó a Kirchner de "especular" y lanzó: "Que no se preocupe, no vamos a hablarle a él sino al pueblo"; Aníbal Fernández garantizó un operativo de seguridad para evitar choques entre manifestantes
"Para que quiero mis pies si tengo alas para volar"
Hoy es 54° aniversario de su muerte
El diario de Frida Kahlo, un íntimo autorretrato
El diario repasa sus últimos diez años de vida.Es Frida Kahlo quien lo escribe, quien lo ilustra y quien te lleva por ese emotivo y colorido repaso de lo que fue la última década de su vida.Quien expresa su amor por Diego Rivera, su refugio personal que no debió pero ha salido a la luz.Es una verdadera obra de arte llena de poesía, color, tonos , formas, su obra gráfica, así como ilustraciones espontáneas, Frida documento su deterioro físico, su sufrimiento, su angustia, aunque se deja ver como una sobreviviente ingeniosa.
Yo no le canto a la luna porque alumbra y nada más, le canto porque ella sabe de mi largo caminar ¡Ay lunita tucumana! tamborcito calchaquí compañera de los gauchos en las sendas de Tafí Perdido en las cerrazones ¿quién sabe, vidita, por dónde andaré ? Mas cuando salga la luna cantaré, cantaré, a mi Tucumán querido, cantaré, cantaré, cantaré. Con esperanza o con pena en los campos de Acheral yo he visto a la luna buena besando el cañaveral En algo nos parecemos luna de la soledad, yo voy andando y cantando que es mi modo de alumbrar Perdido en las cerrazones ... etc.
Lo hizo Miguens, antes de la reunión que las entidades mantendrán con las comisiones de Agricultura y Presupuesto de la Cámara alta; "los legisladores tienen que entender que el conflicto debe destrabarse", insistió
La senadora Estenssoro planteó que, aún cuando se convierta en ley, la resolución 125 es inconstitucional; "si sancionamos lo que vino de Diputados estaremos creando un nuevo problema en lugar de una solución", advirtió
A lo largo de una noche, Peter Hook (célebre y recluso autor de las novelas juveniles protagonizadas por el viajero temporal Jim Yang) relata la extraña vida de sir James Matthew Barrie: el creador de Peter Pan y creyente en la idea de la infancia eterna como forma de fe y de arte. Pero esto no es todo. Con la evocación del Londres victoriano y la bizarra relación de Barrie con los hermanos Llewelyn Davies como teatral telón de fondo, Jardines de Kensington explora también el misterio privado de Peter Hook: lo que recuerda y lo que ha decidido olvidar; la saga lisérgica de sus padres pertenecientes a la cultura de los Swinging Sixties, y la súbita y final recuperación de su pasado en los primeros años de un nuevo mundo marcado por el horror milenarista del Había una y otra y otra vez...Jardines de Kensington-tercera novela de Rodrigo Fresán-es un curioso tapiz victoriano/pop y un alucinado artefacto gótico/psicodélico a la vez que una original investigación sobre los tires y el final de la niñez; sobre la tan frágil como poderosa naturaleza de la memoria y del tiempo; sobre el estilo con el que los vivos escriben a los muertos y los muertos reescriben a los vivos, y sobre las imprevisibles maneras en que los libros del pasado acaban formando el futuro de sus lectores y deformando el presente de sus escritores.
Critica por Alan Pauls Como todo libro de escritor-coleccionista, Jardines de Kensington es la historia de muchas vidas, pero sobre todo de dos: la vida del polígrafo victoriano James Matthew Barrie, enano célibe, idólatra de niños y legendario inventor del ícono infantil Peter Pan; la vida de Peter Hook, hijo desquiciado del swinging London, discípulo lisérgico de Barrie, inventor de Jim Yang –un Peter Pan post Einstein que viaja por el tiempo montado en su cronocicleta– y, en sus ratos de ocio, exitoso asesino en serie de párvulos. ¿Vidas de santos? No precisamente. ¿Vidas paralelas? Ojalá. Sería el caso si Jardines de Kensington se limitara a contrastar o empardar dos épocas, la era victoriana y los años ‘60 –probablemente los dos bloques de espacio-tiempo más culturalmente saturados de la anglofilia moderna–, y si Barrie y Peter Hook fueran meras almas siamesas separadas por 50 inoportunos años de historia. Pero en el libro es Hook –consumando el prodigio fáustico que hostiga a toda la novela: “hacer que toda la Historia quepa en un día”– el que cuenta la vida de Barrie –aunque no en un día sino en una sola noche–, pequeño detalle que abre entre él y Barrie un abanico jugoso y plural de posibilidades. Hook no es sólo el biógrafo de Barrie; es también su víctima, su rémora, su sucesor, su rival, su encarnación mejorada y hasta su maestro: alguien capaz de reescribir el prodigioso legado de imaginación que recibió en una elegante secuencia de actos siniestros. Es el gran talento alquímico del freak, que no aparece por primera vez en la obra de Fresán y seguramente tampoco por última: malinterpretar la ficción –o interpretarla quizá demasiado a la letra– y confundirla con el manual de instrucciones de una serie de conductas ligeramente heterodoxas. En este caso, dado el placer por derramar sangre precoz que cultiva Hook: convertir el capital estético de Barrie en una estética de la pena capital. Pero la vida de Barrie (que es la vida de una época, de una literatura, de una ciudad) sirve además para algo muy específico: es la música narrativa con la que Hook –cuyos talentos deben tanto a Sherezade como a Hannibal Lecter– se las ingenia para mantener en vela a Keiko Kei, la última víctima de su frondoso prontuario criminal: el niño estrella que un gran estudio de Hollywood acaba de contratar para hacer el papel de Jim Yang en la primera versión cinematográfica de sus aventuras. Del relato, pues, como una de las Bellas Artes fúnebres: en boca de Hook, que es el narrador de Jardines de Kensington, la biografía de Barrie termina transformándose en otro cuento infantil, el último, el que aleja y a la vez entrega a su pequeño destinatario a la muerte, el que lo mantiene con vida –mientras haya relato habrá esperanza– y el que lo maquilla, al mismo tiempo, para que muera como debe morir: bello.Fresán, que no suele hacer oídos sordos a las tentaciones, no ha evitado pocas en Jardines de Kensington. Eludió, por lo pronto, desplegar las múltiples posibilidades “perversas” que acechaban en los materiales de su novela: el abanico de entrelíneas fáciles y babosas –abuso, corrupción de menores, paidofilia, seducción polimorfa, etc.– que parecían reclamarle esas relaciones peligrosas animadas por escritores adultos que se niegan a crecer y por niños de bucles encantadores que los fascinan, los hechizan, los inspiran. La devoción ciega que el contrahecho de J. M. Barrie -casado, sin hijos y sin la menor aspiración a tenerlos, al menos por las vías reproductivas aconsejadas por la ortodoxia– profesa por los dulcísimos hermanitos Llewellyn Davies podría por sí sola haber justificado páginas y páginas de suspicacia depravada, la misma, para no ir muy lejos, que mereció a menudo la compulsión fotográfica de Lewis Caroll por Alice Lidell (dos contemporáneos ilustres de Barrie), o una elegía lúbrica afín a la que Dolores Haze y Humbert Humbert le arrancan a Nabokov a fines de los años ‘50. Impasible, Fresán ignora uno por uno todos esos pies que le tienden las hermenéuticas sexuales y se protege de Freud usando a modo de paraguas las dos épocas que se propone extenuar en este libro enciclopédico y vertiginoso: la Reina Victoria le sirve para no poder prever a Freud; el pop de los sixties ingleses, para no recordarlo. De Freud, en todo caso, sólo podría interesarle una faceta: la del exaltador desenfrenado (y asexual) de la infancia. Sólo que el His majesty the baby con que el cocainómano vienés solía graficar la soberana voluntad de poder del niño, aquí, en la novela de Fresán, también describe, y de manera igualmente ejemplar, la omnipotencia de la única subjetividad que Jardines de Kensington (y buena parte de la obra de Fresán) parece tener entre ojos: la subjetividad del escritor. His majesty the writer.No es difícil ver qué hermana, en el mundo Fresán, al freak, al escritor y al niño, o –en otras palabras– en qué sentido se puede decir que todo escritor fresaniano es siempre un freak y un niño. Es gente básicamente absorta, monotemática, proclive a cierta impunidad, signada por toda clase de taras, que sin embargo, movida por una especie de obstinación inagotable, nunca deja de perseverar en su ser. El escritor, como el niño y el freak, nunca cambian. De ahí el papel privilegiado, casi paradigmático, que Jardines de Kensington asigna a los cuentos infantiles y a sus héroes, responsables de llevar ese principio de inmutabilidad hasta las últimas consecuencias. Si la literatura infantil es aquí menos un accidente temático que un modelo, la maqueta que permite pensar el todo, es porque ninguna otra parece encarnar mejor, más didácticamente, una idea –un valor– en los que la literatura de Fresán insiste últimamente cada vez más: la idea de lo clásico. “Hay quienes afirman -dice Barrie– que somos personas diferentes según los varios períodos de nuestras existencia; que vamos cambiando no por esfuerzo de nuestra voluntad, lo que sería una empresa de valientes, sino, una vez cada diez años o algo así, debido al simple transcurrir de la naturaleza. Supongo que esta teoría bien puede explicar mis problemas de estos días, pero no me convence; yo creo que uno siempre es la misma inalterada persona desde el principio al fin, alguien que se pasea por estos lapsos temporales, entrando y saliendo de ellos, como si fueran diferentes recintos de una misma casa. De este modo, si volvemos a airear las habitaciones del pasado, podremos encontrar allí a aquel que fuimos tan ocupado en la tarea de comenzar a ser los que acabamos siendo ustedes o yo.” Las dos vidas que protagonizan Jardines de Kensington –la de Barrie, la de Peter Hook– corroboran escrupulosamente ese ideal de inalterabilidad –el mismo, por otra parte, que satisfacen (o postulan) Peter Pan, Pinocho o, por definición, cualquier personaje “inmortal” de la literatura infantil–. Porque no cambian, Barrie y Hook sobreviven, lo que no es poca cosa en una novela como Jardines de Kensington, tan plagada de naufragios, cadáveres y fantasmas. El clásico según-Fresán-según-Barrie es saludable, sí, pero un poco monstruoso, porque es ese “espíritu joven” que “continúa siendo joven dentro de su cuerpo que envejece”; es esa literatura –Proust, nada menos- que Hook imaginó barriendo intactas las pantallas biodegradables de la televisión (“Un canal de televisión que desprecia la idea de la televisión. No Television. Sintonizar NTV con el control remoto, bailando el vals del zapping, equivalía a encontrarse con una pantalla en blanco por la que desfilaban –letra a letra, palabra a palabra, oración a oración, de principio a fin– los cuentos y novelas más queridos de la historia de la literatura”); y es “A Day in a Life”, la canción de los Beatles que Fresán relee en clave Goethe (“¡Tiempo, detente!”) y que usa aquí, allí y en todas partes como arma y antídoto contra ese mundo que lo engendró, que conoce mejor que nadie y que libro a libro, como Barrie y Hook con sus propios muertos, no puede parar de vampirizar: la pesadilla del pop y su invención “terrible: la muerte precoz de lo original, lavelocidad de la moda, la concepción efímera de las tendencias, la cultura del relámpago”.
Vuelvo al Sur, como se vuelve siempre al amor, vuelvo a vos, con mi deseo, con mi temor.
Llevo el Sur, como un destino del corazon, soy del Sur, como los aires del bandoneon.
Sueño el Sur, inmensa luna, cielo al reves, busco el Sur, el tiempo abierto, y su despues.
Quiero al Sur, su buena gente, su dignidad, siento el Sur, como tu cuerpo en la intimidad.
Te quiero Sur, Sur, te quiero.
Vuelvo al Sur, como se vuelve siempre al amor, vuelvo a vos, con mi deseo, con mi temor.
Quiero al Sur, su buena gente, su dignidad, siento el Sur, como tu cuerpo en la intimidad. Vuelvo al Sur, llevo el Sur, te quiero Sur, te quiero Sur...
La tira protagonizada por Carla Peterson y Luciano Castro se impuso en nueve categorías; Televisión por la identidad, mejor unitario; toda la cobertura, entrevistas en video y fotos
El lunes filmando las últimas escenas de Public Enemies en un hipódromo en Arcadia, California. Les regaló al equipo de filmación unas pistolas de juguete antiguas hechas en madera y cerveza corona. La película se estrena el 1 de julio de 2009 en USA.
Las entidades rurales encabezaron la cruzada contra las retenciones; Buzzi le respondió a la Presidenta y se atajó: "no tenemos nada que ver con la timba"; la Comisión de Enlace y 500 intendentes del interior marcharon al Congreso
"Alfredito", un gigantesco toro inflable instalado hoy en la plaza del Congreso de Buenos Aires, se ha convertido en la "mascota" de los ruralistas en el conflicto que desde hace tres meses enfrenta al Gobierno argentino con los productores agrarios. "Alfredito", un toro azul marino con cuernos blancos y cara de pocos amigos, fue levantado hoy por manifestantes ruralistas junto a la carpa instalada por las organizaciones agrarias en la plaza, en el extremo opuesto al que ocupan las tiendas de campaña de las organizaciones kirchneristas partidarias del Gobierno. La mascota se ha convertido en protagonista de la protesta de la plaza y no son pocos los argentinos que se han acercado hoy a tomarse fotografías delante de "Alfredito", bautizado así probablemente por el protagonismo que ha cobrado el dirigente rural Alfredo de Angeli durante el enfrentamiento con el Gobierno. La presencia de carpas pro-gubernamentales y pro-ruralistas está convirtiendo la plaza del Congreso en un auténtico parque temático, mientras los legisladores apenas han conseguido avanzar en las discusiones sobre la subida de los impuestos a la exportación de granos decretadas por el Gobierno de Cristina Fernández que originó la confrontación.
Para recibir más información del conflicto:toroalfredito@hotmail.com
Con la presencia de intendentes, el campo impulsó la discusión pero no lo logró; se produjeron algunos incidentes por las dificultades para entrar en la colmada sala de la audiencia; mañana continuará la sesión
Aquí está la bandera idolatrada, la enseña que Belgrano nos legó, cuando triste la Patria esclavizada con valor sus vínculos rompió. Aquí está la bandera esplendorosa que al mundo con sus triunfos admiró, cuando altiva en la lucha y victoriosa la cima de los Andes escaló.
Aquí está la bandera que un día en la batalla tremoló triunfal y, llena de orgullo y bizarría, a San Lorenzo se dirigió inmortal.
Aquí está, como el cielo refulgente, ostentando sublime majestad, después de haber cruzado el Continente, exclamando a su paso: ¡Libertad!¡Libertad! ¡Libertad!
El Gobierno reaccionó así a los masivos cacerolazos de anteayer; los legisladores tratarán un proyecto que sólo permite ratificar o rechazar las medidas, pero no modificarlas; el agro no levantó el paro y tomó con escepticismo el anuncio; "Les pido que respeten la democracia", dijo la Presidenta; Néstor Kirchner acusó de golpistas a los que protestan
A veces cuando dicen que no estamos unidos sera que hay cierta gente que nos quiere divididos Siento que se muere la esperanza que tuvimos siento que la tierra llora conmigo que paso, que paso con la idea de un pais donde quien nos representa al que trabaja lo defienda que paso, que paso con la patria federal donde toda la argentina sea tratada por igual la libertad es nuestro logro la impunidad y la soberbia son malezas de esta tierra que no nos dejan respirar cual es el plan?a donde vamos? que se reuna todo el pueblo para defender lo nuestro y ahi esta la madre tierra esperando que amanezca nuestra luz de la conciencia y al fin podamos progresar
Grupos de personas de la Capital Federal se acercan a la Plaza de Mayo; repudian la detención de productores; el piquetero Luis D´Elía convocó una a agrupaciones sociales al mismo lugar a las 18
La Coalición Cívica reclamó la inmediata liberación de De Angeli y “el cese de la represión”; el titular de la UCR sostuvo que el kirchnerismo eligió “el peor camino"
Por el camino va llegando Alfredo es el chacarero de Gualeguaychú, mezcla criolla y gringa que se plantó a los del sur Si está en el corte "el Melli" grita fiero y se saca el diente pa´ asustarlos más a los que nos mienten sin saber a dónde van a "dos presidentes" que no ven la realidad no entienden que también el campo es pueblo y que a todo el pueblo deben escuchar. No se equivoquen que hay muchos Alfredos que están reclamando desde el Litoral con armas que son sólo razones y verdad y la alpargata de yute de Alfredo única defensa y arma personal, y la alpargata de yute de Alfredo única defensa y arma personal. Acá no hay desestabilizadores no nos menosprecien, no nos roben más es lo que pedimos pa´ volver a trabajar por un futuro con gente en el campo sin amontonarnos todo en la ciudad y por una Argentina pujante plena en democracia... pero Federal
Ganó por mejor interpretación en una comedia por la tercera entrega de 'Piratas del Caribe' y por mejor villano por 'Sweeney Todd'.
"I'm not really sure how this happened," he told the audience, "because you can ask anyone--I'm not a very funny person."
"I have to thank all of you who voted for me. That's really a great honor. Thanks for sticking with me on this very obtuse and strange road," he said. "I'm not particularly eloquent at the moment, but thank you so much."
nuevo tatoo en el brazo izquierdo
Dice : "Silence, Exile, Cunning"extraido de:
..." Look here, Cranly, he said. You have asked me what I would do and what I would not do. I will tell you what I will do and what I will not do. I will not serve that in which I no longer believe whether it call itself my home, my fatherland or my church: and I will try to express myself in some mode of life or art as freely as I can, and as wholly as I can, using for my defence the only arms I allow myself to use.. silence, exile, and cunning." ––"Mira, Cranly ––dijo––. Me has preguntado qué es lo que haría y qué es lo que no haría. Te voy a decir lo que haré y lo que no haré. No serviré por más tiempo a aquello en lo que no creo, llámese mi hogar, mi patria o mi religión. Y trataré de expresarme de algún modo en vida y arte, tan libremente como me sea posible, tan plenamente como me sea posible, usando para mi defensa las solas armas que me permito usar: silencio, destierro y astucia. "
-- James Joyce, "A Portrait of the Artist as a Young Man" "retrato del artista adolescente"
Un documental rápido, salvajemente entretenido con una banda de sonido icónica, la película trata los hechos principales de la intensa vida de Thompson y la malograda relación con los ángeles del infierno, la oferta casi aceptada para la oficina del sheriff en Aspen en 1970, la notoria historia detrás de "miedo y repugnancia en Las Vegas", su implicación profunda en la campaña presidencial del senador George McGovern 1972, y mucho más. Narrado por Johnny Depp. Dirigida por Alex Gibney .Se estrena en USA en julio. Trailer:
"Hay pintores que convierten el sol en una mancha amarilla, y hay otros que con ayuda de su arte y su inteligencia convierten una mancha amarilla en el sol." Pablo Picasso
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